¿Para qué sirve el CURP?

¿Para qué sirve el CURP?

En el territorio mexicano, uno de los más extensos del mundo, existen diferentes documentos que resultan indispensables para la vida diaria de cualquier ciudadano, independientemente de su raza, condición social, género, religión de corriente de pensamiento.

Los documentos, claro está, deben ir tramitándose paulatinamente en diferentes puntos de la vida del ciudadano. Y es que, como en la mayoría de los países, uno termina resultando indispensable para poder sacarse otro, y así sucesivamente. Eso, entre otras cosas, logra que las personas cumplan ciclos establecidos por el estado mientras van adquiriendo nuevos beneficios sociales.

Entre esos documentos de carácter indispensable está la Clave Única de Registro Poblacional, conocida popularmente como la CURP gracias a sus siglas, uno de los principales mecanismos de identificación en México, una nación que se caracteriza por su gran densidad poblacional. Actualmente, con unos 130 millones de personas dentro de sus fronteras, es el 12do país más poblado del planeta, y el primer de Hispanoamérica.

La CURP, básicamente, es un código alfanumérico integrado por 18 caracteres. Los dígitos surgen de los nombres y apellidos de los solicitantes y de sus fechas de nacimiento. Además, un número adicional se encarga de otorgarle originalidad al documento.

Beneficios sociales

 

Con la CURP, entre otras cosas, el tenedor puede disfrutar de los beneficios sociales que ofrece el estado mexicano, los cuales no deberías distinguir preferencias religiosas ni políticas de las personas, así como su género, raza, etc.

La salud gratuita, tanto en el ámbito de chequeo y prevención como en el de hospitalización, emergencia, cirugía y de más, son parte de los beneficios sociales que deben gozar, por ley, los ciudadanos que habitan (eso sí, de manera legal) en el país, así como la salud pública, en la que no se deben pagar ningún tipo de cuotas mensuales ni inscripción.

Estabilidad laboral

Al poseer una Clave Única de Registro Poblacional, el ciudadano puede firmar –sin ningún tipo de contratiempo legal- un contrato de trabajo. Es decir, debe ser absorbido, a través de los canales regulares, por la nómina de la compañía que esté, por una cosa u otra, interesada en sus servicios.

De esta manera, básicamente, el tenedor de la  popular e indispensable CURP puede exigir sus derechos como trabajador y evitar la explotación laboral. Uno de ellos, claro está, es percibir –al menos- el salario mínimo que establece el ejecutivo mexicano, en consenso con diferentes grupos productivos, año tras año.

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